martes, 19 de febrero de 2019


Sesión 3
26 de enero del 2019

Evaluación por competencias

Iniciamos la sesión con la pregunta, ¿qué entendemos por competencia? Y mi respuesta inmediata fue “aquella persona con autonomía y que es capaz de resolver problemas de su entorno”. Considero que mi respuesta no está del todo mal pero necesita ser reforzada y ser más explícita.
De acuerdo a Roe (2002) citado por Cano (2008, p. 4), competencia es la habilidad aprendida para llevar a cabo una tarea, deber o rol adecuadamente. Tiene dos elementos distintitos: está relacionada con el trabajo específico en un contexto particular e integra diferentes tipos de conocimientos, habilidades y actitudes. Se adquiere mediante el learning-by-doing. A diferencia de los conocimientos, habilidades y actitudes, no se pueden evaluar independientemente. También hay que distinguir las competencias de rasgos de personalidad, que son características más estables del individuo.


Reflexionando lo anterior se puede decir, que acumular conocimiento no te hace competente y que para lograrlo requiere ir más allá que del simple hecho de acumular saberes y capacidades.
Para lograr ser competente no basta con ser inteligente, hay que desarrollarla y ejercitarla a lo largo de la vida, nadie se gradúa en competencias ya que si las dejas de ejercitar pierdes tus competencias.
De acuerdo a Cano (2008), los tres elementos que caracterizan a las competencias son:
·                    Ir más allá de la acumulación y articulación de  conocimientos conceptuales, actitudinales y procedimentales.
·                    El logro de las competencias está vinculado con rasgos de personalidad, sin embargo, se aprende a ser competente.
·                    Para ser competente hay que ser reflexivo.
Para entender mejor el tema, se realizó una actividad de outline paper and paper implications en donde antes de hacer la lectura y compartir nuestros puntos de vista con el grupo, se nos pidió mencionar aspectos fundamentales para evaluar, entre los cuales escribí:
·                    Tener una planeación adecuada.
·                    Hacer actividades relacionadas con los aprendizajes esperados y evaluarlos con un instrumento adecuado.
·                    Tomar en cuenta el contexto.
·                    Dar una buena retroalimentación.
Debo comentar que esta actividad yo no la conocía y que me sorprendieron los resultados, ya que a través de ella reflexionas en grupo, compartes experiencias sobre el tema, refuerzas tus conocimientos y los enriqueces, además de ser retroalimentado por todos los participantes. La lectura me ayudo a autoevaluar mi práctica docente y de igual manera conocí otros aspectos necesarios para evaluar las competencias, sobre todo aprendí que nuestra principal herramienta para extraer información de nuestros alumnos es la observación y que los instrumentos de evaluación deben ser variados y por diferentes agentes, no debemos solo centrarnos en la tradicional prueba escrita, pero lo que más me impacto saber, es que a lo largo de la vida necesitamos aprender y desaprender para lograr ser competentes y sobre todo que esta capacidad no dura para siempre, hay que ejercitarla constantemente.
Al finalizar la actividad pude contrastar los conocimientos adquiridos con los expuestos al inicio, y a manera de conclusión agregaría, que para ser competente no basta la inteligencia y que una vez lograda la competencia hay que seguir practicando porque no dura toda la vida. Y como docente, es necesario ser competente para poder conducir a los alumnos a lograr sus propias competencias y autonomía.

Referencias.

Cano García, M.E. (2008). La evaluación por competencias en educación superior. Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, 12(3), pp.1-16

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