Sesión 3
26 de enero del 2019
Evaluación
por competencias
Iniciamos
la sesión con la pregunta, ¿qué entendemos por competencia? Y mi respuesta
inmediata fue “aquella persona con autonomía y que es capaz de resolver
problemas de su entorno”. Considero que mi respuesta no está del todo mal pero necesita
ser reforzada y ser más explícita.
De
acuerdo a Roe (2002) citado por Cano (2008, p. 4), competencia es la habilidad
aprendida para llevar a cabo una tarea, deber o rol adecuadamente. Tiene dos
elementos distintitos: está relacionada con el trabajo específico en un
contexto particular e integra diferentes tipos de conocimientos, habilidades y
actitudes. Se adquiere mediante el learning-by-doing. A diferencia de los
conocimientos, habilidades y actitudes, no se pueden evaluar
independientemente. También hay que distinguir las competencias de rasgos de
personalidad, que son características más estables del individuo.
Reflexionando
lo anterior se puede decir, que acumular conocimiento no te hace competente y
que para lograrlo requiere ir más allá que del simple hecho de acumular saberes
y capacidades.
Para
lograr ser competente no basta con ser inteligente, hay que desarrollarla y
ejercitarla a lo largo de la vida, nadie se gradúa en competencias ya que si
las dejas de ejercitar pierdes tus competencias.
De
acuerdo a Cano (2008), los tres elementos que caracterizan a las competencias
son:
·
Ir más allá de la
acumulación y articulación de
conocimientos conceptuales, actitudinales y procedimentales.
·
El logro de las
competencias está vinculado con rasgos de personalidad, sin embargo, se aprende
a ser competente.
·
Para ser competente
hay que ser reflexivo.
Para
entender mejor el tema, se realizó una actividad de outline paper and
paper implications en donde antes de hacer la lectura y compartir nuestros
puntos de vista con el grupo, se nos pidió mencionar aspectos fundamentales
para evaluar, entre los cuales escribí:
·
Tener
una planeación adecuada.
·
Hacer
actividades relacionadas con los aprendizajes esperados y evaluarlos con un
instrumento adecuado.
·
Tomar
en cuenta el contexto.
·
Dar
una buena retroalimentación.
Debo
comentar que esta actividad yo no la conocía y que me sorprendieron los
resultados, ya que a través de ella reflexionas en grupo, compartes
experiencias sobre el tema, refuerzas tus conocimientos y los enriqueces,
además de ser retroalimentado por todos los participantes. La lectura me ayudo
a autoevaluar mi práctica docente y de igual manera conocí otros aspectos necesarios
para evaluar las competencias, sobre todo aprendí que nuestra principal
herramienta para extraer información de nuestros alumnos es la observación y
que los instrumentos de evaluación deben ser variados y por diferentes agentes,
no debemos solo centrarnos en la tradicional prueba escrita, pero lo que más me
impacto saber, es que a lo largo de la vida necesitamos aprender y desaprender
para lograr ser competentes y sobre todo que esta capacidad no dura para
siempre, hay que ejercitarla constantemente.
Al
finalizar la actividad pude contrastar los conocimientos adquiridos con los
expuestos al inicio, y a manera de conclusión agregaría, que para ser
competente no basta la inteligencia y que una vez lograda la competencia hay
que seguir practicando porque no dura toda la vida. Y como docente, es
necesario ser competente para poder conducir a los alumnos a lograr sus propias
competencias y autonomía.
Referencias.
Cano
García, M.E. (2008). La evaluación por competencias en educación superior.
Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, 12(3), pp.1-16


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