Sesión
4
2 de febrero del 2019
Estrategias
de evaluación
Esta
sesión inicia con actividades de outline paper and paper implications con el
tema de Evaluación por competencias y con la escenificación por equipos sobre
momentos y agentes de evaluación. La primera actividad fue abordada al final de
la sesión 3 por formar parte de la temática vista durante dicha sesión. En
cuanto la escenificación sobre los momentos y agentes de avaluación, me fue
útil para clarificar y ampliar dos conceptos, heteroevaluación y evaluación
sumativa, los cuales me causaron desconcierto durante la actividad.
Estrategias
o instrumentos he ahí el dilema inicial de la sesión, ya que ambos términos
generan confusión al momento de ser utilizados durante nuestra planeación docente,
y para hacer la aclaración recurriré a la definición aportada por Díaz y
Hernández (2006) quienes mencionan que una estrategia de evaluación “es un
conjunto de métodos, técnicas y recursos que utiliza el docente para valorar el
aprendizaje y desarrollo de las competencias del alumno”. En donde los métodos son los procesos que orientan
al diseño y aplicación de estrategias, las técnicas
son las actividades específicas que llevan a cabo los alumnos cuando aprenden y
los recursos son los instrumentos o
herramientas que permiten, tanto a docentes como a alumnos tener información
específica acerca del proceso enseñanza aprendizaje.
Aclarado lo anterior, he de reconocer el
uso indiscriminado de mi parte de ambos términos. Ahora, para distinguirlos he
aprendido que los instrumentos de evaluación, forman parte de la estrategia que
el maestro utiliza para medir el nivel de aprendizaje de los alumnos, y que son el medio a través del cual el maestro
registra y obtiene información para verificar las debilidades y fortalezas del
alumno, todo docente tiene la obligación y libertad de crear sus instrumentos
de evaluación según sus necesidades. Así también, considero que las estrategias
de evaluación deben ser congruentes con
las características individuales y colectivas del grupo, y al ser diseñadas se
requiere orientar las acciones de evaluación para verificar el logro de los
aprendizajes esperados o las necesidades de apoyo.
Las
estrategias de evaluación, dependiendo del tipo de instrumentos utilizados,
pueden ser útil para: estimular la autonomía. monitorear el avance y las
interferencias, comprobar el nivel de comprensión e identificar las necesidades.
Verdejo,
Encinas y Trigo (s.f.), mencionan las siguientes estrategias generales e
instrumentos de evaluación:
Estrategia 1. Evaluación en situaciones reales o
auténticas.
Estrategia 2. Evaluación con simulaciones.
Estrategia
3. Evaluación mediante procesos de investigación o con base en problemas.
Estrategia
4. Evaluación integrada a lo largo del proceso de aprendizaje.
Estrategia
5. Evaluación de ejecuciones con matrices de valoración, rejillas o rúbricas.
Estrategia
6. Evaluación con múltiples instrumentos y en varios momentos.
Estrategia
7. Evaluación con base en evidencias recolectadas en portafolios de trabajo y
bitácoras.
Estrategia 8. Auto evaluación y co-evaluación.
Estrategia 9. e-Evaluación o evaluación con base en
TIC.
Instrumentos:
Lista
de cotejo o control.
Lista
de verificación.
Guía
de observación.
Escala
estimativa.
Rubrica
o matriz de validación.
Registro
descriptivo.
Registro
anecdótico.
De
la amplia lista antes mencionada, la estrategia de evaluación que más utilizo
aún sin saber que lo era, es el portafolio de evidencias y el instrumento utilizado
es la rúbrica de validación. El uso constante de esta estrategia e instrumentos
en mi práctica docente se debe a que vienen implementadas dentro de nuestro
plan de estudio proporcionado por la Secretaría de Educación del Gobierno del
Estado de Yucatán (SEGEY), y no es una opción poder utilizar otra estrategia u
otro instrumento.
Debido
a eso aquí profundare sobre dicha estrategia e instrumento de evaluación.
En mi práctica docente, el
portafolio ha sido utilizado como una simple recopilación de actividades de
aprendizaje, ya que en ningún momento se le pide al alumno plasmar su reflexión
o conclusión sobre el tema o trabajo realizado, de esta manera el docente y el
mismo alumno no puede darse cuenta del nivel de aprendizaje alcanzado. Según Martínez
(2002), ofrece la posibilidad de coleccionar los trabajos que cuenten la
historia de esfuerzo, progreso y logro en un área específica con un propósito
definido. Esta colección debe incluir la participación del estudiante en la
selección del contenido del portafolios; los lineamientos para su selección;
los criterios para juzgar el mérito y la evidencia de la reflexión del
estudiante.
En cuanto a la rúbrica considero
que la manera en la cual se ha elaborado y utilizado en el salón de clases es
apropiada. Sin embargo, de acuerdo a Roa Granados (2017), se debe complementar
con una hoja de cotejo para que tanto docente como alumno logren realizar una
evaluación más sistemática; hecho que puede ser factible de implementar en mi
centro de trabajo.
Para finalizar se nos cuestionó
sobre la diferencia entre prueba escrita y prueba de desempeño, y como grupo
llegamos a la conclusión que en la prueba de desempeño se evalúa el proceso y
el producto, se evalúa el uso que hace el alumno de los conocimientos
adquiridos en resolver problemas cotidianos. La prueba escrita demuestra la
adquisición de un aprendizaje cognoscitivo pocas veces logra evaluar el uso de
los aprendizajes.
Sin embargo, en ambos casos se
requiere el entrenamiento del profesor para poder estructurarlas y lograr
evaluar el objetivo o nivel de desempeño que el profesor quiere. Si están mal
elaboradas se convierten en simples pruebas de adivinación múltiple o en
pruebas sin validez porque sugieren las respuestas a los alumnos.
Referencias.
Díaz, F. y G. Hernández (2006), Enseñanza
situada: vínculo entre la escuela y la vida, México, McGraw-Hill.
Martínez Sánchez, N. (2002). El
portafolio como mecanismo de validación de aprendizaje. Perfiles Educativos.
24(95). pp. 54-66.
Roa
Granados, M.A. (2017). Manuel para la elaboración de un portafolio de
evidencias. Recuperado de: http://www.chanboox.com/manual-para-la-elaboracion-de-un-portafolio-de-evidencias/
Verdejo,
P. Encinas, M. y Trigos, L. (s.f.). Estrategias para la evaluación de
aprendizajes complejos y competencias. Recuperado de:
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